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Las habilidades invisibles del niño popular

  • asp3020
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura


Hay una experiencia de la que ninguna mama se libra

Llega cuando nuestros hijos crecen y nosotras empezamos a notar algo incómodo: ya no tenemos tanto control.


No podemos elegir con quién juegan.

No podemos intervenir en los códigos del grupo.

No podemos evitar que el mundo, el social los roce.


Y entonces sucede.

Ver a un hijo no ser invitado.

Quedarse fuera.

No encajar.


Hay un dolor particular en eso.

Un dolor que no siempre se dice en voz alta.

Porque no sabemos bien dónde ponerlo.


Así que aparece una narrativa que intenta proteger:

“Los populares son superficiales.”

“Mejor que no esté ahí.”


No siempre lo creemos.

Pero lo necesitamos para soportar la incomodidad.

El problema no es el intento de protección.

El problema es que, sin darnos cuenta, cerramos posibilidades.


Porque cuando reducimos la popularidad a algo negativo, dejamos de ver lo que realmente está ocurriendo. Hablemos claro:en los grupos humanos, también en los de niños, existe estatus. Existe jerarquía.


No como algo moral.

Sino como algo funcional.

Los grupos se organizan.

Siempre lo han hecho.


Y en ciertas edades, el niño con más estatus suele ser el que lee mejor el ambiente, capta las reglas implícitas, sabe cuándo acercarse y cuándo no, tiene humor, coopera, no necesita ganar siempre, sabe moverse sin romper el vínculo.


No es el más bueno.

No es el más lindo.

No es el más inteligente.


Es el que maneja mejor la vida social.


Eso no significa que todos los niños populares sean sanos. Existen dinámicas excluyentes, crueles, dañinas. Eso es real y no hay que negarlo.


Pero reducir la popularidad a “algo malo” nos impide ver una verdad importante:

que la competencia social se aprende.

Y aquí algo se abre.


Porque como mamas, cuando dejamos de mirar a “los populares” como enemigos, y empezamos a verlos como niños con habilidades específicas, aparece otra pregunta, más honesta:


¿Qué habilidades aún no están disponibles en mi hijo…y cómo puedo ayudarlo a desarrollarlas sin traicionarse?


Eso no es empujarlo a ser otro.

Es expandir su repertorio.


Muchos niños que quedan fuera no tienen nada mal. No son raros. No son incapaces.

Simplemente no han desarrollado todavía las claves que ese grupo particular está usando para organizarse. Y eso puede cambiar.


Pero solo cambia cuando dejamos de mirar la escena desde el resentimiento y empezamos a mirarla desde la realidad.


Recuerda:

La jerarquía no es una sentencia.

El estatus no es fijo.


Tu hijo no necesita ser el más popular.

Pero sí necesita sentir que el mundo social no está cerrado para él.

Y eso empieza cuando tú, puedes mirar esta escena sin desprecio, sin negación, sin idealizar y sobretodo sin demonizar.

Solo con verdad.

Ahí, sin decirle nada todavía, ya le estás abriendo camino .


Nota:


Lo que comparto aquí nace de mi propio camino y de lo que sigo aprendiendo al caminar la vida. No pretende sustituir procesos médicos, psicológicos ni terapéuticos, sino abrir un espacio de reflexión, conciencia e inspiración.

Adriana Soberon P. ©️Todos los derechos reservados.

 
 
 

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