Un poco sobre mi camino
Llegué a este trabajo buscando entenderme.
Pensé, hablé, leí.
La mente fue un refugio.
Pero la vida me llevó por pérdidas, separaciones, mudanzas y quiebres
donde entender ya no alcanzaba. Sabía qué me pasaba, pero mi cuerpo seguía cargando. Ahí descubrí que no todo se resuelve con palabras. Que el cuerpo guarda la historia y que, cuando la energía se libera, la vida vuelve a moverse.
Ese camino lo recorrí primero yo. Y desde ahí acompaño hoy a otros.
Si algo de esto te toca, quizá este también pueda ser un espacio para ti.
¿Por qué funciona un enfoque somático?
Porque no todo lo que vivimos se queda en la mente.
El cuerpo guarda experiencias, tensiones y reacciones que muchas veces siguen activas aunque ya las hayamos comprendido.
Un enfoque somático integra al cuerpo como parte central del proceso. No solo hablamos de lo que pasó: lo sentimos, lo atravesamos y permitimos que el cuerpo complete lo que quedó inconcluso.
Cuando el cuerpo participa, el cambio deja de ser solo comprensión y se vuelve experiencia vivida.
Por eso los procesos somáticos favorecen transformaciones más profundas, encarnadas y sostenibles en el tiempo.


No todo se transforma con palabras.

¿Por qué elegir un enfoque somático?
◯ Integración cuerpo–mente
El trabajo somático invita al cuerpo y al sistema nervioso a participar plenamente en el proceso, favoreciendo cambios que se sienten, se encarnan y se integran con el tiempo.
∞ memoria corporal
El cuerpo guarda experiencias que no siempre tienen palabras.
El trabajo somático abre un espacio seguro
para reconocerlas y permitir que se integren.
◎ Cambio sostenible
Un enfoque corporal permite crear nuevos patrones desde la base, generando cambios que se integran y transforman la vida cotidiana.
Estás en el lugar correcto
Si estás aquí, algo en ti está pidiendo atención. No tienes que hacerlo sol@ ni seguir sosteniendo lo mismo. A veces, el primer paso es simplemente abrir un espacio.



