top of page
Buscar

2025: el año que nos pidió soltar sin endurecernos

  • asp3020
  • 29 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Hubo algo particular en 2025 que muchas personas sintieron, aunque no siempre supieron cómo nombrarlo.

Una sensación de freno.

De pausa obligada.


Como si la vida hubiera bajado el volumen externo para que algo interno pudiera escucharse. No fue un año para empujar. Fue un año para cerrar.


En numerología, 2025 suma 9.

Y el 9 no acelera procesos.

El 9 despide.


Es el número de los finales conscientes.

De los ciclos que ya cumplieron su función.

De lo que necesita ser agradecido… y soltado.


Por eso, para muchos, 2025 se sintió incómodo.

Trajo cierres, limpiezas, duelos silenciosos.

Algunos evidentes.

Otros difíciles de explicar.


No necesariamente hubo grandes pérdidas externas, pero sí una profunda reconfiguración interna.


2025 no invitó a rendirse, invitó a mirar.

A observar con honestidad qué vínculos, proyectos o versiones personales ya no se sostenían desde la verdad. Muchos intentaron estirar lo que ya estaba agotado.


Por miedo.

Por costumbre.

Por identidad.


Pero el año insistió: lo que no se honra al cerrar termina pesando al avanzar.

Cerrar no es negar.

Cerrar es integrar.


Es poder decir “esto fue” sin desvalorizar lo vivido, sin borrar el amor, sin minimizar el dolor.

Cuando un cierre se hace con conciencia, libera energía. Cuando se evita, la energía queda atrapada en el pasado.


Por eso, 2025 se sintió tan intenso: no vino a explicar, vino a hacer vivir. En medio de tantos movimientos internos, una emoción apareció de forma recurrente: el miedo.


Miedo al cambio.

Miedo a lo desconocido.

Miedo a no saber quién se es sin aquello que se va.


Pero el aprendizaje no fue eliminar el miedo, sino aprender a sostenerlo.

Porque el miedo no es el problema.

El problema aparece cuando no hay una base interna capaz de contenerlo.


Cuando el miedo no es contenido, regresa a estados reactivos: defensa, rigidez, cierre emocional. Sostenerlo requiere presencia.

Enraizamiento.


Una adultez interna capaz de decir:“ esto es difícil… y puedo estar aquí”.


No se trata de controlar la vida, sino de habitarse mientras la vida se mueve.

Muchas personas descubrieron en 2025 que crecer por dentro no es una idea abstracta, sino una práctica concreta.


Cuidar el cuerpo.

Regular la mente.

Elegir lo que nutre.

Mantenerse conectados con lo que da sentido.


No para evadir la realidad, sino para crear un ancla interna cuando lo externo se desordena.


Quizá 2025 no fue un castigo.

Ni una promesa.

Quizá fue una prueba silenciosa.


Una invitación a ver quién puede soltar sin endurecerse, dejar ir sin perderse, atravesar el miedo sin cerrarse por dentro.

Un año que dejó una pregunta abierta:

¿Desde dónde eliges vivir cuando ya no hay certezas? ¿Desde la contracción…o desde una confianza que nace de haberte habitado de verdad?


Porque al final, no se trata de lo que se va, sino de quién te vuelves cuando lo que se va ya no te sostiene.


Y quizá ahí, justo ahí, comienza algo nuevo.

 
 
 

Comentarios


@COACHADRIANASOBERON

EL BLOG DE ADRI
Reflexiones sobre cuerpo, vínculos y conciencia encarnada.
Si quieres recibir nuevos artículos, deja tu correo aquí.

Gracias por ser parte de mi Comunidad

Subscribe tu e-mail para recibir  mis Artículos mas Recientes

  • Facebook

©2020 por Adriana Soberon

bottom of page